Filtraciones en Sonora exponen vínculos entre Colosio y Durazo; crecen especulaciones sobre sucesión estatal

La reciente filtración de documentos del Gobierno de Sonora, que revelan convenios con medios de comunicación para manejar la narrativa oficial, ha desatado un fuerte debate político. Aunque no hay pruebas concluyentes, el escándalo ha puesto en la mira al gobernador Alfonso Durazo y ha avivado las especulaciones sobre una posible candidatura del senador Luis Donaldo Colosio Riojas a la gubernatura.

De acuerdo con el análisis del periodista José Luis Parra, las filtraciones de información confidencial suelen originarse dentro del propio gobierno. En este caso, el filtrador o filtradora sabía que la publicación de esos documentos provocaría un terremoto político, y vaya que lo logró: el tema incendió las redes sociales y dejó al descubierto una práctica común pero incómoda: los gobiernos pagan para difundir sus logros y controlar la conversación pública.

Los posibles orígenes del escándalo

Lo extraño no es que existan acuerdos con medios, sino que alguien haya decidido exhibirlos. Parra plantea dos escenarios: que la operación se haya organizado en Sonora o que la orden haya llegado desde la capital del país. Esta segunda posibilidad tiene lógica política, pues una eventual candidatura de Colosio Riojas al gobierno estatal no necesariamente estaría alineada con los intereses de la Cuarta Transformación, sobre todo si el senador opta por construir una ruta propia, alejada de Morena y sus aliados.

Sin embargo, para Durazo, la llegada de Colosio podría representar una garantía: la de una sucesión sin revisiones incómodas. El propio Colosio ha dicho claramente que Durazo “es familia”, aunque el vínculo no es consanguíneo sino político, heredado de la relación entre Luis Donaldo Colosio Murrieta y Alfonso Durazo, quien fue su secretario particular y hombre de confianza.

Hipótesis y futuro político

Parra advierte que, aunque no hay elementos para afirmar que la filtración fue una operación para frenar el proyecto de Colosio o debilitar a Durazo, tampoco sería prudente descartarlo. “Las filtraciones no son actos inocentes. Siempre tienen destinatario, siempre buscan provocar una reacción y casi siempre benefician a alguien”, señala.

La pregunta clave es quién gana con un gobernador debilitado, su política de comunicación bajo sospecha y una sucesión que se calienta antes de tiempo. En Sonora y en la Ciudad de México, muchos podrían beneficiarse. La filtración podría ser una venganza burocrática, un pleito por dinero, una advertencia interna o el primer misil de la lucha por la gubernatura. “O poquito de todo”, concluye Parra.

El columnista deja abierta la posibilidad de que vengan más filtraciones sobre esta relación familiar-política, y advierte que el mercado de futuros políticos podría facilitar alianzas como la sonorense entre Movimiento Ciudadano y PAN, o la neolonesa entre PAN y PRI, en aras del “bien mayor”.

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