Columna cuestiona que Yunes Márquez sea la opción de Morena para Veracruz en 2030

El columnista Bernardo Gutiérrez Parra, en su espacio Desde el Café, contradice la opinión del también periodista Manuel Rosete, quien sostiene que el senador Miguel Ángel Yunes Márquez es la principal carta de Morena para la gubernatura de Veracruz en 2030. Gutiérrez Parra argumenta que Yunes Márquez no es militante del partido guinda y que su designación generaría un fuerte rechazo interno, además de que beneficiaría al candidato opositor.

El texto del miércoles pasado de Manuel Rosete, titulado “Los Yunes políticos profesionales”, destaca la habilidad política de Miguel Ángel Yunes Linares y sus hijos, y los señala como los cuadros más capaces de Morena en la entidad. Según Rosete, Miguel Ángel Yunes Márquez conoce mejor que cualquier morenista el estado y sería la opción natural para la candidatura en 2030. Sin embargo, Gutiérrez Parra difiere abiertamente de esta visión.

La derrota de 2018 y la falta de militancia

El columnista recuerda que la derrota de Yunes Márquez en 2018 no se debió a un “exceso de confianza”, como afirma Rosete, sino al arrastre de la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador, que impulsó a Cuitláhuac García al triunfo. Gutiérrez Parra subraya que ni el senador ni su padre, quien es su suplente, son militantes de Morena; la solicitud de afiliación de Yunes Márquez fue retirada ante el rechazo de la militancia.

“¿Dónde quedan Ricardo Ahued, que es la carta principal de Rocío Nahle, y Manuel Huerta, que es la opción de los morenos duros? ¿Dónde quedan otros suspirantes que se han fajado por años por el partido y que tendrían más merecimientos?”, cuestiona Gutiérrez Parra, quien advierte que una eventual designación de Yunes Márquez provocaría un “motín, un aquelarre o un escándalo” en Morena.

El columnista concluye que los Yunes han sido vistos como “la antítesis de lo que pregonaba Andrés Manuel”, quien los acusó de “ladrón y corrupto”, y que tanto el senador como su padre cargan con la etiqueta de “traidores”, una mancha que no se quita. Por ello, considera que la única persona beneficiada con esa candidatura sería el abanderado de la oposición, que ganaría sin necesidad de hacer campaña.

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