La derrota de México en el Mundial expone el optimismo forzado de la 4T

La selección mexicana de futbol cayó ante Inglaterra en el quinto partido del Mundial, un resultado que contrasta con el discurso de optimismo inquebrantable que ha caracterizado a la Cuarta Transformación. A pesar de las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien el 3 de julio aseguró que el triunfo era una certeza, la realidad del marcador mostró una historia distinta.

El gobierno difundió un video del “gato Coco” de Palacio Nacional que anticipaba la victoria mexicana, mientras que la afición realizó una serenata con fuegos artificiales para impedir que los jugadores ingleses descansaran la noche previa. Sin embargo, ni la altura de la Ciudad de México ni el ambiente del Estadio Azteca fueron suficientes para cambiar el resultado.

El peso de las cifras y el favoritismo inglés

El valor de las plantillas marcaba una diferencia abismal: la selección inglesa llegó con un valor de mercado de 1,470 millones de dólares, frente a los 207 millones de la mexicana. Las individualidades inglesas, encabezadas por Jude Bellingham, resultaron más efectivas en las llegadas a gol.

El Estadio Azteca, descrito por el periodista Miguel Delaney como “la catedral del futbol” y por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como “un altar dentro de una catedral”, no fue suficiente para inclinar la balanza. México había tenido un gran torneo, con cuatro victorias y la meta invicta, pero cayó ante el cuarto equipo del ranking mundial, que además jugó con diez hombres.

El discurso del optimismo frente a la realidad

La columna critica la filosofía de la 4T de mostrar optimismo a pesar de los datos adversos, comparando el discurso triunfalista con la derrota deportiva. Se señala que, así como se aseguraba la victoria en el partido, se afirma que México es “el país más democrático”, que tiene “un sistema de salud mejor que el de Dinamarca” o que “la economía va muy bien”, pese a la evidencia de un sistema de partido hegemónico, un sistema de salud deteriorado y una economía estancada.

La columna concluye que el realismo no tiene cabida en la 4T y que quien señalaba la favoritismo inglés era calificado de antipatriota. Finalmente, se menciona que la FIFA cedió ante Donald Trump al suspender la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun, lo que se califica como un pésimo precedente donde los países poderosos imponen decisiones disciplinarias al organismo rector del futbol.

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