Exportaciones sostienen economía mexicana y evitan contracción en 2025 con crecimiento del 0,7%

La economía de México logró esquivar una recesión durante 2025, al registrar un crecimiento del 0,7% en su Producto Interno Bruto (PIB), según datos de la Estimación Oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) dados a conocer este viernes. Pese a un entorno externo complejo marcado por tensiones comerciales con Estados Unidos, el dinamismo de las exportaciones fue clave para mantener al país fuera del territorio negativo. Los envíos al extranjero superaron los 664.800 millones de dólares, lo que representó un alza del 7,6% frente a 2024, siendo más del 83% destinado al mercado estadounidense. No obstante, este desempeño fue menor al registrado el año previo, cuando el PIB avanzó 1,1%.

Impulso en el último trimestre

La actividad económica ganó impulso en el cuarto trimestre de 2025, al crecer 0,8% en comparación con los meses de julio a septiembre. A nivel interno, hubo resultados mixtos: mientras que las actividades agropecuarias retrocedieron 2,7% en términos trimestrales, los sectores de comercio, servicios e industria avanzaron 0,9%. En comparación con el mismo periodo de 2024, la economía mostró un incremento del 1,4%. En este rubro, las actividades primarias —campo y pesca— crecieron 6%, la industria subió 0,3% y los servicios y comercio aumentaron 2%.

El entorno comercial con Estados Unidos siguió siendo un factor de presión durante el año. Las amenazas del gobierno de Trump de imponer nuevos aranceles o incluso retirarse del TMEC generaron incertidumbre, aunque también motivaron a muchos exportadores mexicanos a intensificar sus envíos. Este comportamiento, sumado a un desempeño favorable en actividades primarias y secundarias, ayudó a revertir la caída del 0,3% observada en el tercer trimestre de 2025.

Factores que mantuvieron a flote la economía

Alfredo Coutiño, director para Latinoamérica de la unidad de investigación de Moody’s, destacó que el fortalecimiento de las exportaciones, junto con las transferencias monetarias del gobierno de Sheinbaum y el aumento en el salario mínimo, jugaron un papel clave para mantener la economía en terreno positivo.

“Las transferencias monetarias y el aumento al salario mínimo generaron una demanda de consumo y ayudaron a mantener a la economía en terreno positivo. Además, el relajamiento de la política arancelaria estadounidense y los esfuerzos del país para cumplir con las reglas del TMEC permitieron reducir el impacto arancelario y proteger el balance comercial, lo cual evitó una caída de la economía en el terreno negativo”

, afirmó.

Sin embargo, Coutiño calificó el desempeño económico de México como “mediocre”, atribuyéndolo tanto a factores externos como internos. Por un lado, la política proteccionista de Estados Unidos afectó el comercio, las remesas y la inversión bilateral. Por otro, dentro del país persiste una “anemia crónica” en la inversión productiva, agravada por la incertidumbre generada por las reformas constitucionales, lo que ha mantenido a la inversión privada en niveles bajos. Hasta octubre, la inversión fija bruta apenas creció 0,5% a tasa mensual.

Una trampa de estancamiento

Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base, advirtió que México ha entrado en una trampa de estancamiento económico derivada del aumento de la informalidad, la caída en la inversión fija, la baja productividad y el deterioro de sus instituciones.

“El PIB potencial también se redujo y México podría crecer solamente a tasas de 1,4% por año, lo cual por sí solo ya es una mala noticia, pero para 2026 estimamos que ni siquiera se va a alcanzar ese crecimiento, que será aproximadamente del 0,8%. Para salir de esta trampa de estancamiento se requieren condiciones de certidumbre para que desde el sector privado haya más inversión y también el gobierno tiene que invertir más en proyectos rentables”

, detalló.

Marco Oviedo, estratega para América Latina de XP Investments, señaló que las exportaciones y la construcción residencial privada fueron los principales impulsores del crecimiento en 2025, compensando el fuerte recorte en la inversión pública impulsado por el gobierno de Sheinbaum para reducir el déficit fiscal.

“Sigue estando el tema de la reforma judicial, un tema que preocupa a muchas empresas y se ve en los datos, la inversión se paralizó tras el anuncio de esa reforma y eso se nota tanto en el número de patrones que han estado cayendo como en el sector informal que sigue creciendo”

, indicó.

Expectativas para 2026

Para 2026, Oviedo proyecta un panorama más favorable, particularmente en la primera mitad del año, impulsado por la manufactura y la construcción, que podrían reactivar tanto la inversión como el consumo privado, especialmente con motivo de la celebración del Mundial de Fútbol.

“En la medida en que Estados Unidos siga teniendo un crecimiento económico relativamente bueno, que en México la ejecución de lo poco que se invierte se siga haciendo y se avance en el tema del TMEC, yo creo que no va a haber recesión”

, concluyó.

Los riesgos persistentes para la economía mexicana incluyen la próxima revisión del TMEC en julio, el estancamiento en la producción petrolera y la volatilidad en la política arancelaria de Estados Unidos. No obstante, por ahora, las transferencias gubernamentales, la inversión privada en vivienda y el vigor exportador han evitado una contracción más profunda. El consenso del mercado prevé un crecimiento del PIB superior al 1,5% para este año, con cierto optimismo hacia 2026, basado en una mayor resiliencia del consumo y una posible recuperación de la inversión privada conforme se disipe la incertidumbre.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *