La dirigencia estatal de Morena en Baja California, encabezada por Rosina del Villar pero bajo el control de Catalino Zavala Márquez, permitió que aspirantes a la gubernatura comenzaran a posicionarse de manera muy anticipada, lo que ahora ha derivado en campañas negras y reacciones poco mesuradas por parte de quienes llevan tiempo en la contienda. Los eventuales precandidatos responden con molestia e incluso groserías a los cuestionamientos, mientras que quienes iniciaron su movilización más tarde no han sufrido ese mismo desgaste.
Consecuencias de una precampaña adelantada
El hecho de que la pugna interna en Morena se activara con tanta antelación ha causado afectaciones a la imagen y al estado de ánimo de los protagonistas, quienes llevan meses invirtiendo dinero y esfuerzo. Activarse muy temprano en política no siempre resulta conveniente, y como suele decirse, quien se enoja pierde.
Promesas de filtros contra la corrupción y el crimen
Morena y sus aliados han prometido endurecer los filtros para evitar candidatos ligados al crimen organizado o involucrados en corrupción, una preocupación que ya no puede ocultarse respecto a la penetración delictiva en la política mexicana. En medio de señalamientos desde Estados Unidos contra actores políticos vinculados con la delincuencia organizada, la coalición integrada por Morena, PVEM y PT intenta enviar un mensaje de control y depuración interna. Sin embargo, este discurso también revela que el problema es más profundo de lo que públicamente se reconocía.
Citlalli Hernández, presidenta de la comisión nacional de elecciones de Morena, aseguró que el primer filtro será la percepción ciudadana y la revisión institucional de antecedentes. “En la encuesta se verá el saldo positivo de la opinión que la ciudadanía tiene sobre nuestros representantes”, afirmó. Explicó que solicitarán información formal a las autoridades para detectar perfiles cuestionables antes de definir candidaturas, e incluso reconoció la necesidad de construir “mecanismos más fuertes” para blindar las decisiones internas.
Por su parte, Karen Castrejón, dirigente nacional del Partido Verde, hizo una declaración políticamente delicada al admitir que en procesos anteriores hubo regiones donde grupos criminales influían directamente en las candidaturas municipales. “En algunas entidades pedían permiso al crimen organizado o esos grupos ponían a los candidatos”, reconoció. La senadora señaló que “tristemente ha estado manchado todo el país y todos los partidos políticos en el pasado”, por lo que propuso acudir a instancias como la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y autoridades de seguridad para revisar perfiles.
Credibilidad pendiente de hechos concretos
Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, buscó reforzar el mensaje de confianza asegurando que los candidatos serán “hombres y mujeres honestos”, y sostuvo que los mecanismos internos les permitirán tener “esa certeza”. El problema para dicha coalición es que la credibilidad de estos anuncios dependerá no de las declaraciones, sino de los hechos, ya que durante años todos los partidos han prometido filtros éticos, controles de confianza y combate a la corrupción. La realidad electoral en varios estados ha mostrado que el crimen organizado mantiene capacidad de presión política, económica y territorial.
Surge la duda de hasta dónde pueden los partidos investigar a sus propios aspirantes sin violentar derechos o sin convertir las acusaciones en armas políticas, pues mientras no existan sentencias judiciales, cualquier señalamiento puede quedar atrapado entre la sospecha pública y la presunción de inocencia.
Un nuevo estilo de gobierno
En otro ámbito, la presidenta Claudia Sheinbaum recibió el miércoles pasado en Palacio Nacional a empresarios con quienes dijo haber coincidencias respecto al rumbo de la economía, una práctica que no era frecuente en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. La mandataria difundió un mensaje sobre dicho encuentro, acompañado con una imagen donde aparece junto a José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y Álvaro García Pimentel, de la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB). “Coincidimos en buenas perspectivas para la economía mexicana”, resaltó la presidenta.
Otros asistentes fueron Jorge Esteve, del Consejo Coordinador Agropecuario; Juan José Sierra, de Coparmex; y Sergio Contreras, del Consejo Mexicano de Comercio Exterior, entre otros; también estuvo el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.