Colombia ocupa cuarto lugar en franquicias en Latinoamérica, pero expertos alertan sobre riesgos para los inversionistas

Colombia se ha posicionado como la cuarta economía más importante de América Latina en el sector de las franquicias, con más de 15,000 establecimientos operando bajo este modelo de negocio. A pesar de la aparente seguridad que ofrece una marca ya establecida, especialistas advierten que la rentabilidad no está garantizada y que una gestión financiera deficiente puede llevar al fracaso.

El panorama del sector

Esta modalidad empresarial ha generado alrededor de 70,000 empleos en el país y cuenta con la participación de 550 marcas franquiciantes. Para muchos emprendedores, representa una alternativa atractiva al permitir iniciar con una base de clientes y procesos operativos ya definidos, reduciendo la incertidumbre inicial comparado con crear una empresa desde cero.

La otra cara de la moneda

Sin embargo, Alexia de la Morena, Directora del Master de Dirección de Marketing y Gestión Comercial de EAE Business School, señala que el éxito depende de múltiples factores que van más allá del reconocimiento de la marca. «Una franquicia reduce la incertidumbre inicial porque no se parte de cero, pero eso no significa que el éxito esté garantizado», anota. La experta explica que la viabilidad de cada local depende en gran medida de la gestión del inversionista, la ubicación física y las condiciones específicas del mercado donde se instale.

Uno de los errores más comunes, según De la Morena, es subestimar los costos operativos y la rigidez contractual inherente al modelo. Los franquiciados deben enfrentar gastos como regalías, aportes para publicidad y otros costos variables que, si no son proyectados con rigor desde el inicio, pueden comprometer los márgenes de ganancia.

Evaluación necesaria

«Muchos inversionistas subestiman los costos reales y la falta de flexibilidad del modelo», advierte la especialista. Al operar bajo lineamientos preestablecidos por la marca matriz, el franquiciado tiene menos espacio para innovar o adaptarse con rapidez a cambios en el entorno, lo que puede convertirse en una desventaja en mercados dinámicos.

Por ello, antes de invertir, se recomienda un análisis exhaustivo que incluya la estructura de costos completa, el tiempo estimado para recuperar la inversión, el nivel de soporte que ofrece el franquiciante y, de manera crucial, la viabilidad del concepto en el mercado local específico. La ubicación geográfica del establecimiento es otro factor determinante que puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Modelos en tendencia y recomendación final

Las franquicias de alimentos y bebidas, especialmente aquellas adaptadas a formatos de consumo rápido o servicio a domicilio, continúan liderando el sector. También ganan terreno los modelos híbridos o digitales, que requieren menor infraestructura física y ofrecen mayor flexibilidad operativa, aunque presentan desafíos particulares en términos de posicionamiento y escalabilidad.

«Evaluar una franquicia implica analizar el negocio completo, no solo la marca», señala De la Morena. La directora aconseja revisar estados financieros reales de unidades existentes, calcular diversos escenarios y conversar con otros franquiciados para tener una visión más clara. Finalmente, concluye: «Es clave asumir la franquicia con mentalidad empresarial y no pasiva. Aunque el modelo esté estructurado, el resultado depende de la disciplina, la capacidad de gestión y la claridad estratégica del inversionista».

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