El movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador enfrenta una división interna que amenaza con afectar los resultados electorales futuros. La falta de claridad en la selección de candidatos para las gubernaturas ha generado tensiones dentro de Morena, debido a que los procesos de encuestas son cuestionados por su metodología y a que diversos aspirantes que no fueron elegidos podrían trabajar para perjudicar a los candidatos oficiales.
Las inconformidades han escalado hasta el punto de que la dirigencia nacional del partido, encabezada por Ariadna Montiel, tuvo que suspender la presentación de representantes para la defensa del voto en Tlaxcala y Sonora. Este escenario de conflicto surge ante el intento de los actuales gobernadores de Morena por decidir directamente quiénes serán sus sucesores, condicionando su respaldo político a este control.
Tensiones en las entidades y desafíos a la dirigencia
Un caso relevante de esta pugna se presenta en Quintana Roo, donde la gobernadora Mara Lezama impuso a su candidato, ignorando la preferencia de la cúpula nacional. A pesar de las críticas hacia la gestión de la mandataria, la dirigencia optó por mantener el respaldo a su decisión para evitar mayores fracturas.
La situación de descontento es tal que se prevé que varios de los políticos excluidos busquen alternativas en otras fuerzas políticas. Aquellos que decidan permanecer en el partido podrían actuar de forma individual para asegurar su propio futuro político, alejándose de la disciplina que exige la transformación.
Riesgos para el proyecto de nación en 2027
Analistas advierten que, si no se resuelven estas divisiones y se logra una cohesión real, Morena podría enfrentar sus primeros resultados adversos en las elecciones de 2027. La actual estrategia de la dirigencia de intentar aparentar unidad mediante encuentros fotográficos con los aspirantes resulta insuficiente ante el desgaste que vive el partido y la posible fuga de cuadros hacia la oposición.