El presidente nacional del PRI lanzó una crítica contra el uso sistemático de estudios de opinión por parte del gobierno para moldear la percepción de la ciudadanía. Según el líder priista, las encuestas han dejado de ser herramientas de medición para convertirse en mecanismos de fabricación de opinión pública a favor de Morena.
El dirigente señaló que existe un patrón donde dependencias de los tres niveles de gobierno contratan directamente a empresas encuestadoras sin procesos de licitación abierta. Estas contrataciones, destinadas supuestamente a medir la percepción ciudadana, suelen arrojar resultados que benefician siempre a la administración en funciones, los cuales son posteriormente difundidos en conferencias matutinas y redes sociales.
Impacto en la democracia y la industria
De acuerdo con el texto, este ecosistema de empresas afines no solo recibe contratos por opinión pública, sino también en áreas de comunicación social, estrategia digital y capacitación, manteniendo una lealtad informal en la presentación de datos. El líder del PRI advirtió que esta práctica genera tres consecuencias peligrosas:
- Desplazamiento del debate: La crítica sobre temas como salud, economía o seguridad se pierde ante un relato de aprobación constante.
- Confusión ciudadana: Se dificulta distinguir entre el consenso real de la población y el que es fabricado mediante números oficiales.
- Daño a la industria: Las empresas de investigación serias pierden reputación debido a las acciones de las que dependen de contratos gubernamentales.
Finalmente, se hizo un llamado a la transparencia total en los contratos y metodologías de estos estudios, exigiendo que se pueda auditar la diferencia entre la comunicación social y la propaganda pagada con recursos públicos. El dirigente concluyó planteando la necesidad de cuestionar siempre quién financia los datos que los funcionarios utilizan para respaldar sus discursos.