Morena en Sinaloa se desgarra entre su pasado fundacional y el pragmatismo electoral de cara a 2027

La contienda interna de Morena en Sinaloa por la coordinación estatal ha destapado una lucha profunda que va más allá de elegir a un candidato para la gubernatura de 2027. El partido gobernante enfrenta una fractura entre quienes reivindican su militancia histórica y los políticos que se sumaron cuando el movimiento ya era una fuerza electoral dominante, en medio de un contexto de violencia y crisis económica en la entidad.

Dos visiones en pugna

Detrás de los 13 registros para encabezar la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional existe una batalla por algo más profundo: quién tiene derecho político a representar a Morena en 2027, quién construyó la organización desde la izquierda y quién llegó cuando el partido ya era una fuerza electoral dominante, según detalla el análisis del periodista Francisco Montaño.

“De hecho ya hay disputa de los que se llaman fundadores de Morena en Sinaloa que están exigiendo espacios. Hay otro grupo de jóvenes que siempre han sido de Morena, cuestionando a las tres candidatas Tere Guerra, Imelda Castro y Graciela Domínguez, que viene del PRD. Y dicen que llegaron a invadir el partido”, apuntó el analista político Héctor Ponce.

Para el especialista, “creo que al final no definirá si son fundadores del partido o vienen del PRD. Las mediciones serán de popularidad y pesos políticos. Así se definirá”.

Los aspirantes y su origen

Entre los 13 aspirantes hay tres nombres cuya trayectoria política está directamente relacionada con la izquierda anterior a Morena: Imelda Castro, Graciela Domínguez y María Teresa Guerra. No llegaron por la misma ruta ni al mismo tiempo, pero las tres construyeron una parte importante de su capital político antes de que ese partido se convirtiera en la fuerza dominante.

Otros aspirantes representan exactamente el fenómeno contrario, es decir, la incorporación de políticos que construyeron su carrera en otros partidos. El caso más evidente es Gerardo Vargas Landeros, que llegó proveniente del PRI. Jesús Ibarra Ramos es otro ejemplo de movilidad política.

Hay otro bloque que no puede ignorarse. Son los políticos cuya trayectoria reciente está vinculada directamente con el gobierno de Rubén Rocha Moya: Omar López Campos, Estrella Palacios y Graciela Domínguez, aunque con historias y grados de cercanía distintos.

El factor Rocha Moya y el futuro

La llegada de Rubén Rocha Moya a Morena representó uno de los principales puntos de inflexión en la historia del partido en Sinaloa. Su trayectoria política previa, su llegada al Senado bajo las siglas de Morena y posteriormente su triunfo en la elección gubernamental de 2021 modificaron la correlación interna de fuerzas. Para los sectores críticos, esa concentración de influencia redujo el espacio de decisión de antiguos militantes.

Para Aarón Sánchez, presidente del Colegio de Economistas de Sinaloa, salvo los representantes del PT y el PVEM, y la magistrada Lucila Ayala, todos son personas allegadas al proyecto de Rocha Moya, situación que podría afectar a la hora de la definición.

Entre “fundadores” y recién llegados, en medio del pragmatismo electoral, Sánchez mencionó que será favorecido quien sea más funcional al gobierno de Sheinbaum y más alejado posible a Rubén Rocha y, sobre todo, que pase todas las evaluaciones del Gabinete de Seguridad.

No serán los líderes históricos quienes sean preponderantes para elegir al próximo coordinador del movimiento, refirió el analista político Oswaldo Villaseñor, y recomendó voltear a la historia reciente. “Recordemos el pasaje del propio Rubén Rocha Moya, que dijo que él no había ganado la encuesta; quiere decir que no fue el posicionamiento, lo que definió quien fuera el coordinador”, expuso Villaseñor.

Es decir, no fue definitivo ni el liderazgo histórico y tampoco la encuesta, aseveró Villaseñor, lo que termina por definir quién va a ser el próximo coordinador es quién garantiza los intereses del grupo que va a tener la elección en sus manos. “O lo va a ser la presidente Sheinbaum o va a ser Andrés Manuel. En función de quién es el gran elector es que seguramente, quien garantice esos intereses del gran elector, es quien va a resultar el candidato a la gobernatura de Sinaloa, primeramente el coordinador”.

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