A menos de dos años de la elección de coordinadores en 17 estados, Morena se enfrenta a la compleja tarea de cumplir con la paridad de género sin sacrificar la competitividad de sus candidatos ni generar rupturas internas. El reto de equilibrar las reglas electorales con la fuerza política de los aspirantes reduce el margen para la negociación, un escenario que en procesos anteriores —como en la Ciudad de México en 2024, San Luis Potosí en 2021 y Oaxaca en 2022— ya desató tensiones y disputas legales.
Encuestas y perfiles en tensión
De acuerdo con sondeos internos, los perfiles masculinos lideran las preferencias en 10 de las entidades en disputa. A esto se suman choques prematuros, como el registrado en Chihuahua, que evidencian la dificultad de armonizar el sistema de encuestas con los criterios de alternancia y el historial electoral del partido. La dirigencia morenista deberá sortear estos obstáculos para que el cumplimiento de las cuotas de género no termine por fracturar la unidad de la coalición gobernante.