Morena enfrenta una sobreoferta de 150 aspirantes rumbo a la elección de 2027 en Yucatán

En Yucatán, a más de un año del arranque formal del proceso electoral 2026-2027, Morena, el PAN y el PRI ya comenzaron a mover sus estructuras para fortalecer sus posiciones. La elección intermedia del 2027 se perfila como una contienda donde la oposición buscará recuperar espacios, mientras que el partido guinda intentará conservar o ampliar su dominio. De acuerdo con información obtenida por Sol Yucatán, más de 150 personas ligadas a Morena han levantado la mano para obtener una candidatura, lo que evidencia un fenómeno inédito: el partido pasó de luchar por espacios a administrar una sobreoferta de aspirantes.

La joya de la corona: la alcaldía de Mérida

La alcaldía de Mérida es la posición más disputada. Seis corcholatas de Morena ya se han destapado y, según fuentes del partido, comienzan a ‘meterse el pie’ para restar poder a sus adversarios. Gobernar la capital del estado significa administrar la ciudad con mayor población, presupuesto y visibilidad política, además de ser un termómetro rumbo a la elección de la gubernatura en 2030. Enfrente tendrán a Cecilia Patrón Laviada, actual alcaldesa panista que, según encuestas, cuenta con una aceptación cercana al 40% y sería apoyada en una eventual reelección.

Expansión territorial y disputas internas

La victoria electoral de 2024, con Joaquín Díaz Mena al frente, convirtió a Morena en la primera fuerza política de Yucatán. El partido guinda desplazó al PAN de la gubernatura, logró mayoría en el Congreso local y gobierna más de la mitad de los municipios, aunque no la mayoría de la población: de los 10 municipios más grandes, solo tres están en manos de Morena, mientras el PAN controla los otros siete. La incorporación de nuevos actores —exmilitantes de otros partidos, empresarios, funcionarios y liderazgos regionales— amplió la capacidad electoral del movimiento, pero también generó una disputa interna sobre quién tiene más derecho a representar la marca en la boleta.

Además de Mérida, la alcaldía de Progreso es otra de las candidaturas más codiciadas por su valor estratégico portuario, turístico y económico. Para los distintos grupos internos de Morena, obtener estas posiciones no solo representa un triunfo electoral, sino la posibilidad de construir estructuras rumbo a futuras elecciones. El reto para la dirigencia estatal y nacional será evitar que la selección de candidatos provoque fracturas, como ya se están registrando entre las corcholatas por la capital. La experiencia del PRI y PAN muestra que el exceso de confianza y las disputas internas pueden convertirse en factores de desgaste.

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