El pasado domingo 5 de julio, la Selección mexicana disputó su último partido del Mundial en la Ciudad de México frente a Inglaterra, cerrando su participación en la justa deportiva. Aunque el torneo representó un momento de unidad nacional, los resultados económicos quedaron muy por debajo de lo proyectado por el gobierno federal.
De acuerdo con estimaciones oficiales de noviembre de 2025, la presidenta había anticipado la llegada de 5.5 millones de visitantes y un impacto económico de entre 1,800 y 3,000 millones de dólares, concentrado principalmente en Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León. Sin embargo, la derrama real apenas alcanzó los mil quinientos millones de dólares, la mitad del tope anunciado.
El Banco de México (Banxico) ya recortó su previsión de crecimiento para 2026 a tan solo 1.1%, reflejando que el impulso esperado no se concretó. La economía ya venía a la baja, con caída en la manufactura, menor inversión privada y pública, consumo estancado e inflación persistente.
Inversiones insuficientes y obras cuestionables
El gobierno de la Cuarta Transformación sabía desde hace ocho años que México sería anfitrión del Mundial, pero no planearon obras ni eventos a la altura de las circunstancias. Se limitaron a gastar alrededor de 1,500 millones de pesos en la Ciudad de México para pintar ajolotes y teñir de morado la señalética, más 113 millones de pesos en la remodelación de la Línea 2 del Metro, que terminó en candelabros, faroles y muros verdes que no eran necesarios.
Las necesidades de una urbe funcional van en otra vía: un drenaje eficaz, transporte confiable, calles caminables, con banquetas amplias y continuas, sin baches, un pavimento capaz de absorber el agua de lluvia para evitar inundaciones, una infraestructura con miras hacia 2050, no una calzada flotante que sin uso real para el ciudadano de a pie.
El costo humano y la deuda social
Además, el costo humano en desapariciones ni siquiera se mitigó durante esos días: 514 personas no regresaron a sus casas. Sus familiares, junto con los colectivos, han iniciado su búsqueda que se suma a otras 130,000 familias que buscan un cadáver en todo el país.
Todo lo que la justa deportiva prometía se quedó muy corto para nuestra nación, pero los mexicanos demostramos que podemos unirnos en torno a un objetivo común. Ojalá esa misma fuerza nos permita reunirnos también alrededor de Un México posible.