El Mundial de Futbol 2026, que se celebrará de manera conjunta en Estados Unidos, México y Canadá, tendrá un impacto económico en México de alrededor del 0.1% del Producto Interno Bruto (PIB), según estimaciones de Moody’s Analytics. La cifra, aunque modesta en comparación con torneos anteriores, resulta relevante en un año donde la economía mexicana crecería apenas un 1.5%.
Jesse Rogers, jefe de Economía para América Latina de Moody’s Analytics, señaló que el torneo no estará marcado por grandes proyectos de infraestructura como ocurrió en los mundiales de 1970 y 1986, cuando se abrió y expandió el Metro o se reconstruyó la ciudad tras el terremoto de 1985. Aun así, el evento representa un hito cultural y económico para el país.
La elección de Estados Unidos, México y Canadá como sedes conjuntas busca evitar la típica ‘resaca’ posterior al torneo, aprovechando estadios, hoteles y sistemas de transporte ya existentes en Norteamérica.
Turismo y gasto interno, los motores del impulso
Las autoridades mexicanas esperan alrededor de seis millones de visitantes internacionales durante las cinco semanas del torneo, una cifra que Moody’s Analytics considera optimista pero alineada con sus propias estimaciones. El modelo de la firma contempla no solo el gasto en las ciudades sede, sino también los viajes a playas, pueblos mágicos y zonas arqueológicas. El visitante promedio pasará unos seis días en el país, aunque una proporción importante se quedará más tiempo.
El gasto asociado al Mundial también provendrá de los propios mexicanos, ya sea viajando para asistir a los partidos, llenando bares, restaurantes y fan zones, o reuniéndose en casa para ver los partidos, lo que se traducirá en mayores compras de alimentos, suscripciones de streaming y otros servicios de entretenimiento.
Si bien se espera que las ventas minoristas y el gasto de los consumidores reciban un empujón en junio y julio, el gasto volverá a su tendencia en agosto y septiembre, conforme el turismo se normalice. El impacto, aunque relevante, se queda corto frente a lo necesario para generar un efecto económico duradero en la economía mexicana.