Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, llegó a la capital mexicana para sostener reuniones técnicas con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, como parte de la revisión estipulada del tratado comercial entre Estados Unidos, México y Canadá.
Enfoque pragmático frente a la retórica
El encuentro, programado para este lunes, busca abordar los aspectos prácticos del acuerdo, alejándose del discurso político que pueda surgir desde la Casa Blanca. Aunque el ánimo del presidente estadounidense, Donald Trump, influye en la relación, tanto en el Congreso de EE.UU. como en las grandes corporaciones prevalece la visión de mantener un pacto que ha resultado beneficioso para los negocios.
Interés empresarial por la certidumbre
Para la comunidad empresarial estadounidense, la prioridad es la estabilidad operativa, no la confrontación. La U.S. Chamber of Commerce y el Business Roundtable han manifestado su interés en conservar un acuerdo norteamericano sólido que sirva como pilar para la competitividad regional frente a bloques como el asiático.
Estos influyentes grupos están preocupados tanto por las políticas arancelarias de su propio gobierno como por la estabilidad regulatoria en México, observando con cautela cambios como la contrarreforma judicial, la desaparición de organismos autónomos o los monopolios en el sector energético, debido al impacto en sus cuantiosas inversiones.
Preocupaciones técnicas y ausencia canadiense
Desde la oficina del Representante Comercial de EE.UU. y los niveles técnicos de Washington, las inquietudes se centran en los compromisos en materia energética, ambiental y laboral, junto con una vigilancia estricta sobre posibles discriminaciones hacia empresas privadas. También buscan asegurar que México no se convierta en una puerta trasera para inversiones de potencias ajenas al bloque, como China.
Un aspecto a destacar es la ausencia de Canadá en estas negociaciones bilaterales, ya que Ottawa mantiene una estrategia diferente, con un tono más confrontativo y menos paciente, lo que plantea un desafío para la reconciliación de posturas en el futuro.
El consumidor como factor clave
Otro actor relevante en favor de la continuidad del T-MEC es el consumidor estadounidense, cuyo bolsillo se ve beneficiado por productos que van desde los aguacates de Michoacán hasta las computadoras ensambladas en Tijuana.
Una prueba para la integración norteamericana
La revisión en curso del tratado representa más que un simple trámite; constituye un examen crucial para determinar si América del Norte puede mantenerse como un bloque comercialmente fuerte o si, por el contrario, las divergencias políticas terminarán por fracturar esta alianza económica que en su momento fue ejemplo a nivel mundial.