Tras la eliminación de México del Mundial de fútbol, los reflectores volvieron a centrarse en los escándalos que envuelven a gobernadores y funcionarios de Morena, acaparando la atención pública. La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, ha relevado a Rubén Rocha Moya como el blanco principal de las críticas, en medio de graves acusaciones que involucran a Estados Unidos y ponen en jaque al gobierno de la Cuarta Transformación.
El caso de Ávila Olmeda se ha intensificado tras la difusión de tres conversaciones grabadas, reveladas por el periodista Héctor de Mauleón, en las que la mandataria estatal acepta colaborar con autoridades estadounidenses. En los audios, se escucha a la gobernadora ofrecer información confidencial de la Mesa de Seguridad que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que ha sido calificado como un posible acto de alta traición.
La defensa presidencial y el temor a un efecto dominó
La presidenta Sheinbaum ha salido en defensa de la gobernante bajacaliforniana, una postura que, según analistas, no responde solo a la militancia partidista, sino al temor de que la caída de una pieza clave del dominó morenista desencadene la del régimen completo. Se especula que si Ávila cae, otros gobernadores del mismo partido podrían seguirle, evidenciando los vínculos del sistema de poder instaurado durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador con poderes fácticos que la actual mandataria no ha podido desenredar.
Las acusaciones contra Marina del Pilar son múltiples. Se le señala de haber permitido actividades delictivas de alto impacto en su estado, y ahora, la evidencia de su disposición a revelar información secreta del gobierno federal la coloca en una situación límite. Entregar información confidencial a Estados Unidos, especialmente en el contexto del crimen organizado, es considerado no solo una ilegalidad, al establecer acuerdos políticos con gobiernos extranjeros sin autorización federal, sino una traición política que podría fortalecer a Donald Trump de cara a las elecciones intermedias de noviembre.
La injerencia estadounidense y el debilitamiento de Morena
El caso de Baja California pone de manifiesto, una vez más, el peso de Estados Unidos en la política interna de México, utilizando la presión política y mediática en torno al crimen organizado para desestabilizar procesos domésticos. Además, revela una falla interna en Morena: la llegada al poder de perfiles con una formación política, ética e ideológica débil, priorizando la capacidad de atraer votos sobre la solidez de sus trayectorias.
El columnista Arturo Santamaría Gómez advierte que los experimentos de López Obrador de sumar a cualquiera que sumara votos tuvieron eficacia electoral, pero a mediano plazo han debilitado al partido, ya que muchos no supieron gobernar. Si la 4T no aprende de esta experiencia, se pronostican serios descalabros para 2027.