Morena enfrenta ajustes internos mientras busca mantener la coalición de cara a elecciones

El partido Morena exhibe fracturas internas y tensiones con sus aliados, el PT y el PVEM, lo que anticipa una reconfiguración de la coalición en varios estados para los comicios intermedios de 2027. La renuncia de Citlali Hernández de su cargo en el gobierno y su regreso a la estructura partidista, un movimiento que se presume conocido por la presidenta Claudia Sheinbaum, refleja decisiones tomadas desde Palacio Nacional más por urgencia que por una planeación detallada.

Reacomodo de fuerzas y liderazgos

Hernández, quien emergió en la ola política de Morena en 2018 y construyó un grupo influyente en la Ciudad de México junto a figuras como Mario Delgado, abandona la posición que Sheinbaum le asignó para intentar recomponer las rupturas al interior del movimiento. El desafío no se limita a negociar espacios con los partidos aliados para las elecciones del 2027, sino también a manejar la diversidad de corrientes internas de Morena, con el objetivo de conservar la mayoría legislativa y asegurar el poder Ejecutivo rumbo al 2030.

En este contexto, se especula reiteradamente, aunque también se desmiente, sobre una posible salida de Luisa María Alcalde de la presidencia de Morena. Se le considera más cercana al expresidente Andrés Manuel López Obrador que a la propia Sheinbaum, un vínculo que se remonta a sus familias, por lo que se descarta que Alcalde actúe en contra de la visión de AMLO.

Diferentes visiones al interior del movimiento

A pesar de la proximidad de Sheinbaum con López Obrador, sus ideas no son idénticas, y esta divergencia comienza a ampliar las grietas. Mientras un sector significativo de Morena pretende mantener la figura de AMLO como la máxima autoridad, incluso sobre el Ejecutivo, otros piensan que es momento de impulsar un proyecto propio que posicione a Sheinbaum no solo como presidenta del país, sino como la líder principal del partido.

La postura de Sheinbaum hacia el PT y el PVEM, a quienes indicó que deben acatar las decisiones de Morena, generó una rebeldía en los aliados que dejó ver a una dirigente partidista con soberbia, exigiendo la subordinación de sus socios de coalición, algo que hasta ahora no se ha logrado por completo.

Estrategia rumbo al futuro político

El retorno de Citlali Hernández al partido sugiere que Sheinbaum busca llegar al 2027 con la cohesión necesaria para mantener la mayoría, y desde ahí establecer la segunda parte de su gestión presidencial con un plan de trabajo político propio, sin distanciarse de AMLO. Es probable que Sheinbaum considere que es el momento de definir su estrategia, ya que será ella quien decida el candidato o candidata para el 2030, con la intención de evitar que al inicio de la próxima administración en Morena se desate una ‘cacería’ donde las facciones más radicales intenten desplazar a otras corrientes.

Se ha dejado claro que no habrá una ruptura con el expresidente, pero sí es posible que se abra un espacio para aplicar una estrategia distintiva. Morena ha funcionado como herramienta de un solo hombre para conservar el poder, pero la diversidad de ideas dentro del movimiento comienza a manifestarse, consciente de que nadie es eterno y los tiempos cambian, lo que inevitablemente llevará a Morena a transformarse.

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