Los diputados locales de Puebla buscan aprovechar la elección de 2027 como su última oportunidad para reelegirse de manera inmediata, aunque su futuro dependa cada vez más de los dirigentes partidarios que de los gobernadores. A diferencia del pasado, cuando se consideraba que “los diputados federales son del Presidente y los diputados locales son del gobernador”, ahora el control real está en manos de los partidos políticos que conforman la coalición de la 4T.
El poder partidario sobre las candidaturas
Actualmente, los distritos locales no son asignados directamente por los mandatarios estatales, sino negociados entre los líderes de los partidos. Por ejemplo, si el gobernador Alejandro Armenta desea el distrito 17 de la capital poblana para cumplir con algún compromiso político, debe negociarlo con el Partido Verde, que lo controla como parte de los acuerdos para mantenerse en la coalición gobernante.
El Partido del Trabajo también juega un papel clave en estas negociaciones. Aunque perdió la Secretaría de Bienestar del Estado, un cargo que mantenía desde la administración de Moreno Valle, ha demostrado capacidad de resistencia y negociación. “El Profe”, figura destacada del partido, ha aguantado estos cambios, aunque ahora sus condiciones para apoyar candidaturas son más exigentes, aunque no necesariamente económicas.
Aspiraciones de los diputados locales
Las y los diputados locales aspiran a diversos cargos para después de 2027: algunos buscan ser presidentes municipales, otros diputados federales, repetir en sus actuales curules o bien obtener un puesto relevante dentro del gobierno estatal. Sin embargo, su falta de recursos y estructura propia los hace más dependientes del respaldo partidario que de su influencia personal.
Notas al margen
En otro contexto, se menciona que Marcelo Ebrard, cuando viaja a Estados Unidos, no utiliza vehículos blindados ni escoltas, pero en México su seguridad es mucho más estricta: “no lo salva, ni Obama”. También se critica el cobro de estacionamiento en el estadio Cuauhtémoc, donde por usar una vía pública se cobraron 150 pesos en total, lo que lleva al autor a señalar: “El Verdugo dice: Simitrio Gobernador”.