La diputada local de Morena, Elizabeth Mateos, presentó una iniciativa en el Congreso de la Ciudad de México para permitir el ingreso de alimentos y bebidas a festivales, conciertos y otros espectáculos públicos en espacios abiertos, con el objetivo de combatir los altos precios que se cobran en estos recintos. La propuesta busca reformar la Ley de Espectáculos Públicos y permitir el acceso de porciones individuales, bebidas selladas y envases seguros en cantidades limitadas, siempre que no representen un riesgo para la seguridad o el orden público.
Alto costo de alimentos en eventos masivos
En su intervención en tribuna, Mateos destacó que asistir a eventos culturales y deportivos en la capital ya no es una actividad accesible para muchas personas, debido al esfuerzo económico que implica. Detalló que en recintos como el Estadio GNP, una botella de agua de 600 mililitros puede costar hasta 45 pesos, un refresco 50 pesos, un electrolito alcanza los 90 pesos y una pizza individual ronda los 120 pesos, precios que en varios casos triplican o cuadriplican su valor fuera del evento.
La legisladora subrayó que, considerando que el salario mínimo diario en México es de aproximadamente 315 pesos, el gasto en alimentos durante un concierto puede representar una fracción significativa del ingreso diario de una persona, lo que limita el acceso a la cultura y el entretenimiento.
Falta de competencia en la venta de alimentos
Mateos explicó que dentro de estos eventos no existe competencia en la oferta de alimentos y bebidas, ya que las empresas organizadoras tienen el control total sobre los puntos de venta y fijan libremente los precios. Esta situación, afirmó, genera un mercado cerrado que perjudica al consumidor.
“Asistir a conciertos, festivales o eventos deportivos en la capital ya no es cualquier cosa… es un esfuerzo”
Condiciones de acceso y excepciones
La iniciativa plantea que solo se permitirá el ingreso de refrigerios y bebidas para consumo personal en espectáculos al aire libre, siempre que cumplan con requisitos de seguridad. Se prohíben expresamente los recipientes de vidrio, objetos peligrosos y envases que puedan representar un riesgo para la integridad de los asistentes.
Asimismo, la medida no aplicaría en recintos cerrados ni en espacios con restricciones especiales por motivos de protección civil o por tratarse de sitios con valor patrimonial. La propuesta busca equilibrar el derecho al acceso a la cultura con las garantías de seguridad y orden público.