Tras conocerse la posible destitución de Marx Arriaga de su cargo en la Secretaría de Educación Pública (SEP), surgieron expectativas sobre un cambio profundo en la política educativa nacional. Sin embargo, el columnista Francisco Martín Moreno expresó su decepción al constatar que, pese al movimiento administrativo, las estrategias educativas seguirían sin modificarse, manteniendo en pie el modelo conocido como La Nueva Escuela Mexicana (NEM), al que califica de ideologizado y perjudicial para el futuro del país.
Críticas al modelo educativo actual
El autor señala que el sistema educativo impulsado durante la Cuarta Transformación ha profundizado el deterioro del aprendizaje en México, en un contexto global donde la educación avanza con base en la tecnología y la innovación. Critica duramente la eliminación de las Escuelas de Tiempo Completo, la reducción del gasto en educación y la ausencia de contenidos científicos rigurosos, lo que, según él, ha afectado negativamente la formación tanto de estudiantes como de docentes. Además, denuncia la politización de la educación, la justicia y los servicios de salud.
“La Nueva Escuela Mexicana persigue un adoctrinamiento ideológico con un retroceso verborreico y dañino, en momentos en que la educación en el mundo adquiere perfiles de vanguardia en razón de la acelerada evolución tecnológica. ¿A dónde vamos con la eliminación de las Escuelas de Tiempo Completo, con la destrucción institucional, con la perniciosa disminución en la inversión educativa, con la ausencia de contenidos científicos sin estimular la creatividad de los estudiantes y despreciar la formación académica del magisterio y la respectiva evaluación docente que le beneficiaba económicamente? ¿A dónde vamos con la politización de la educación, de la justicia y de los sistemas de salud, etc…?”
Resultados académicos preocupantes
Según el texto, los resultados de las pruebas PISA evidencian un severo deterioro en el rendimiento escolar: dos de cada tres estudiantes no alcanzan el nivel básico en matemáticas, y la mitad fracasan en lectura y ciencias. México aparece como el tercer peor país de la OCDE en matemáticas y lectura, y el último en ciencias. Además, se destaca que el 90% de los alumnos de secundaria no logran los aprendizajes esperados, mientras que las tasas de deserción escolar aumentan, particularmente en escuelas públicas.
Otros factores agravantes incluyen el cierre de escuelas por violencia, desastres naturales o paros, así como la falta de infraestructura básica, servicios como agua y baños, y conectividad en zonas rurales. A pesar de estos retos, el autor considera que la NEM no aborda las causas estructurales del rezago educativo, como la pobreza y la inseguridad, y señala que México invierte apenas 2,933 dólares anuales por alumno de primaria, muy por debajo del promedio de 11,902 dólares en la OCDE.
Adoctrinamiento versus innovación tecnológica
El artículo contrasta el enfoque ideológico de la NEM con los avances científicos y tecnológicos globales, como la inteligencia artificial, la robótica, los chatbots, la realidad aumentada y las criptomonedas. Cuestiona la pertinencia de incluir en los planes educativos conceptos como la “lucha de clases” y el “humanismo mexicano”, a los que considera propaganda política disfrazada de educación, en lugar de fomentar el pensamiento crítico, la empatía, la autonomía y la capacidad de adaptación al cambio.
“¿Qué tiene que ver la teoría de ‘la lucha de clases’ y el ‘humanismo mexicano’, es decir, la propaganda política disfrazada de educación, cuando se impone la robotización, la Inteligencia Artificial (IA) Generativa y Analítica, los ‘cerebros digitales’, los chatbots avanzados, los sensores inteligentes, los drones, los blockchain y criptomonedas, la realidad aumentada, la hiperautomatización, los exoesqueletos, la robótica portátil…?”
Libros de texto bajo fuego
Los libros de texto actuales son acusados de carecer de coherencia pedagógica y de promover la desinformación. Como ejemplo, se cita una afirmación de un libro de quinto grado: “Antes, el gobierno neoliberal no pensaba en los pobres; ahora, el pueblo manda”. Esta frase es señalada como propaganda ideológica que sustituye el conocimiento cívico y político por consignas partidistas.
El autor concluye que, lejos de representar un avance, la presunta salida de Arriaga no implica un verdadero cambio, ya que el modelo educativo permanece intacto. Advierte que el gobierno de la llamada “diarquía López-Sheinbaum” estaría retrocediendo en lugar de modernizar el sistema educativo, con consecuencias potencialmente catastróficas para el país.
“Si bien, en un principio deseé felicitar a Sheinbaum por la deposición de Arriaga, al comprobar que seguirían sin respetarse los más elementales derechos humanos de los menores, al formarlos con una educación anacrónica y perversa, comprobé que la diarquía López-Sheinbaum insiste en dar marcha atrás a las manecillas de la historia patria con previsibles consecuencias catastróficas…”
Pregunta sobre poder sindical
En un cierre polémico, el columnista plantea una interrogante sobre el poder real detrás de Arriaga: “¿Un director de la SEP se niega a abandonar su despacho y desafía al propio gobierno federal amenazándolo con el poder de una parte del magisterio sindicalizado? ¿Quién apoya a Arriaga? Es pregunta…”.