La estrategia política basada en el desprecio y la confrontación ha llevado a sucesivos fracasos a figuras de la oposición mexicana, como se evidencia en los casos de Xóchitl Gálvez y, más recientemente, de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos. Este patrón sigue la misma trayectoria que antes condujo al ostracismo a otros políticos como Francisco García Cabeza de Vaca.
La transformación de Xóchitl Gálvez
Xóchitl Gálvez experimentó un cambio radical en su discurso tras ser designada candidata única de la coalición opositora PRI-PAN-PRD en agosto de 2023. Su narrativa evolucionó hacia un enfrentamiento directo y agresivo contra el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador y el proyecto de la Cuarta Transformación. Este giro fue influenciado por figuras como Felipe Calderón, Enrique Krauze y Claudio X. González, entre otros.
Lejos de impulsarla, esta postura la llevó a una caída en las preferencias electorales. Según el agregador Oráculus, pasó de tener un 33% de intención de voto en agosto de 2023 a un 29% en septiembre del mismo año, mientras que Claudia Sheinbaum creció del 56% al 60% en el mismo periodo. Su campaña se caracterizó por acusaciones graves y un lenguaje de confrontación que, finalmente, resultó contraproducente.
Un guion repetido: El caso de Cabeza de Vaca
Este modelo de asesoría y discurso no es nuevo. El mismo núcleo de estrategas calderonistas, incluyendo a Max Cortázar y Javier Lozano Alarcón, había previamente dirigido la gestión comunicacional de Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas, radicalizando su postura y aislándolo. Una fuente cercana a ese grupo describió su metodología como menosprecio hacia las mayorías y un profundo racismo, creencia que los llevaba a atacar de manera sistemática al gobierno federal.
Este enfoque contrasta con la etapa inicial del sexenio, cuando los gobernadores panistas buscaban una relación funcional con la federación a través de la GOAN (Asociación de Gobernadores de Acción Nacional) y posteriormente con la Alianza Federalista. Sin embargo, la influencia de estos asesores llevó a un quiebre en esa dinámica.
Maru Campos adopta el mismo camino
Maru Campos, gobernadora de Chihuahua, ha anunciado un cambio radical en su postura. En un discurso reciente, reconoció que su anterior estrategia de buscar una relación funcional con el gobierno federal fue un error. Ahora afirma:
“Morena no solamente ha hecho un mal gobierno. Morena ha construido ya un totalitarismo para ostentar todo el poder. Concentrarlo y luego entregar ese poder al crimen organizado. Más allá de las omisiones para los mexicanos, lo que han construido en estos años es un absoluto narcogobierno”.
Su nuevo discurso, cargado de acusaciones extremas, muestra la influencia del mismo grupo de asesores que guió a Gálvez y a Cabeza de Vaca. Campos incluso desafía al gobierno federal pidiendo pruebas sobre vínculos con el narcotráfico, mientras afirma que la población ya vive las consecuencias.
Un futuro predecible
La historia reciente sugiere que este camino conduce al fracaso político. La autora del análisis señala que Maru Campos, cuyo mandato como gobernadora termina el próximo año, probablemente solo aspirará a una diputación plurinominal para obtener fuero. Su destino podría ser similar al de otros opositores que recurrieron al odio y la mentira, encontrándose con un muro infranqueable de rechazo popular.
El texto concluye reflexionando sobre el desprecio que este sector de la oposición ha mostrado históricamente hacia el poder de la gente, creyendo que el odio es suficiente para retomar el control del país, una estrategia que ha demostrado ser un rotundo fracaso.