La presidenta Claudia Sheinbaum se enfrenta al desafío de desarrollar nuevos talentos dentro de su proyecto político, buscando a personas con habilidades que hayan participado de manera discreta en la Cuarta Transformación, sin que necesariamente sean jóvenes.
Una analogía desde el ciclismo
El autor relata su afición por el ciclismo profesional y destaca el caso de Davide Piganzoli, un ciclista del equipo Visma – Lease a Bike. Piganzoli, sin antecedentes relevantes, ha brillado en el Giro d’Italia gracias a un programa intensivo de nutrición y entrenamiento implementado por su equipo, convirtiéndose en un pilar fundamental para el favorito Jonas Vingegaard.
Esta estrategia, que prioriza el desarrollo interno sobre el reclutamiento costoso de figuras consagradas, se compara con el enfoque en la política. Sheinbaum ha impulsado a figuras como Altagracia Gómez Sierra y Omar García Harfuch, quienes eran poco conocidas antes de recibir su apoyo y orientación durante su jefatura de gobierno y campaña presidencial.
La construcción de relevos generacionales
El texto señala que los relevos en política también se construyen desde el liderazgo, citando el impulso que el expresidente Andrés Manuel López Obrador dio a Andrea Chávez, aunque advierte sobre los riesgos de la sobrexposición o la propaganda excesiva, como la que podría afectar a Harfuch.
Se subraya la necesidad de candidaturas serias, especialmente en el contexto electoral de Chihuahua, marcado por las controversias en torno a la gobernadora Maru Campos, a quien se describe con “vocación traidora” y como la nueva heroína de la oposición y la “comentocracia”.
El modelo de desarrollo de talento
El éxito de Piganzoli no se debió a un cambio genético, sino a una transformación de su entorno mediante métodos rigurosos. De manera similar, Sheinbaum y el movimiento morenista enfrentan el reto de consolidar su proyecto masivo de simpatizantes mediante la formación de operadores de élite que salgan del anonimato.
La columna expresa la creencia de que Sheinbaum, al igual que el equipo Visma, ha decidido que Morena debe dejar de recurrir a cuadros desprestigiados de otros partidos —mencionando a Manuel Bartlett, Pedro Haces, Manuel Velasco y Miguel Ángel Yunes— para, en su lugar, dar oportunidad a su propia militancia a través de una estrategia de “entrenamiento y nutrición política”.
Casos de ascenso desde la discreción
Se presentan ejemplos de este proceso: Leticia Ramírez, Ariadna Montiel e Iván Escalante, quienes operaron por años en la discreción y ahora reciben “nutrición política” (presupuesto, exposición, responsabilidades) y “entrenamiento” (preparación para el desgaste, defensa del proyecto y cambios de imagen).
También se menciona el “relevo técnico e institucional”, con figuras como Juan Carlos Carpio, nuevo director de Pemex, y Luz Elena González, secretaria de Energía, descritos como personalidades técnicas eficientes y leales que operaban en segundo plano y ahora enfrentan plataformas de máxima exigencia.
Los pesos pesados en posiciones clave
Se identifican dos casos destacados: Lázaro Cárdenas Batel, descrito como un operador con gran linaje que prefiere la discreción y cuya designación como jefe de la Oficina de la Presidencia es estratégica para negociaciones; y Hugo Aguilar en la Suprema Corte, visto como un símbolo necesario para blindar el proyecto desde el ámbito legal, con el potencial de ser “el primer presidente indígena del poder judicial desde Benito Juárez”.
El desafío de la resistencia política
El éxito del gobierno de Sheinbaum dependerá de su capacidad para rodearse de colaboradores capaces de ganar etapas por sí mismos, apostando aún más por la cantera interna. El desafío es enorme, pues un mal entrenamiento en política puede tener consecuencias graves.
Brillar dentro de la burocracia es relativamente fácil; lo difícil es responder cuando la presión se intensifica, con la oposición, los mercados y la derecha de Estados Unidos “apretando el ritmo”. Sheinbaum necesita gente capaz de resistir en “la dura montaña”. Al sacar del anonimato a un perfil técnico o a un operador silencioso, se busca comprobar si tienen la resistencia para enfrentarse a los “viejos capos de siempre” que acechan desde los medios, el PRI, el PAN, el nuevo Somos Mexico (descrito como “otro partido de extrema derecha”) y Estados Unidos.