La presidenta del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco, Paula Ramírez Höhne, presentó su renuncia irrevocable el martes 9 de junio en la Ciudad de México ante la titular del INE, Guadalupe Taddei Zavala, hecho que se hizo público dos días después.
Contexto de una elección disputada
La salida de la funcionaria, quien fue la primera mujer en completar un periodo al frente del organismo, se produce en un contexto marcado por los cuestionamientos de Morena sobre irregularidades en los comicios de 2024 en Jalisco, que mantuvieron al IEPC en el centro de la disputa política con Movimiento Ciudadano.
Según el propio instituto, la renuncia es de carácter personal, fue “largamente meditada” y será efectiva a partir del 1 de julio para facilitar una transición ordenada.
Reacciones políticas y desafíos
La medida generó interpretaciones opuestas entre los partidos. El presidente del PAN en Jalisco, Juan Pablo Colín Aguilar, expresó preocupación porque el cambio ocurre en un momento delicado, a menos de un año del inicio formal del proceso electoral de 2027, y subrayó la necesidad de estabilidad y confianza ciudadana en el árbitro electoral.
Por otro lado, sectores vinculados a Morena consideran que la dimisión no es un hecho aislado, sino parte de una serie de cuestionamientos y denuncias por presuntas irregularidades administrativas, acoso laboral y violencia política de género dentro del IEPC, algunas de las cuales han sido llevadas ante el INE.
El camino por delante
El escenario inmediato obliga al Instituto Nacional Electoral a definir el mecanismo para sustituir a la consejera presidenta en Jalisco. Mientras tanto, el organismo local debe continuar con tareas clave como la preparación para el proceso electoral de 2027, la resolución de quejas y la fiscalización de actos anticipados, en un ambiente de alta polarización.
Este episodio reabre el debate sobre la autonomía, la presión política y la confianza pública en la institución encargada de organizar las elecciones en el estado, planteando el reto de realizar una transición que no aumente la incertidumbre y que derive en un nombramiento con suficiente legitimidad para conducir una contienda electoral que se anticipa muy competida.