En la Ciudad de México, una iniciativa de recuperación de espacios públicos en la alcaldía Gustavo A. Madero, conocida como parques EDEN, impulsada por Janecarlo Lozano, representa un cambio en la tradicional distribución de la obra pública, históricamente concentrada en el poniente de la capital.
Una apuesta por el norte capitalino
Durante años, las grandes inversiones en parques, corredores culturales y áreas de esparcimiento parecían reservadas para zonas con mayor poder económico y político, mientras alcaldías del norte como Gustavo A. Madero enfrentaban abandono institucional y rezago urbano.
El proyecto EDEN Naturaleza, construido sobre el deteriorado parque Corpus Christi, busca devolver dignidad a zonas que por décadas crecieron con carencias, inseguridad y servicios insuficientes. La obra contempla más de 20 mil metros cuadrados recuperados, con áreas deportivas, espacios para mascotas, juegos inclusivos, laberintos, tirolesas y un zoológico animatrónico para niños.
Impacto social y político
La apuesta ha generado debate, con cuestionamientos sobre si parques con pistas de hielo, espejos de agua o puentes colgantes son prioridad en una ciudad con múltiples pendientes. Sin embargo, también se señala que durante años se normalizó que en colonias populares los niños carecieran de parques dignos, mientras otras zonas acumulaban inversión sin discusión.
El fenómeno EDEN intenta cambiar la lógica del ‘sur bonito’ y el ‘norte olvidado’. Cuando un espacio abandonado se ilumina y se llena de familias, cambia la percepción de seguridad, comunidad y pertenencia.
Más allá del cemento
Janecarlo Lozano parece haber entendido que la obra pública no puede limitarse al cemento; también necesita narrativa, identidad y apropiación social. Por ello, alrededor de los EDEN se desarrollan actividades culturales, ferias del libro y recuperación de áreas verdes.
Aunque un parque por sí solo no resuelve desigualdad, violencia ni rezagos históricos, puede convertirse en símbolo de algo importante: la idea de que el norte de la ciudad también merece futuro.