El coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, afirmó que el llamado “Plan B” avanzará de todas formas, lo que podría implicar consecuencias directas para partidos aliados como el PVEM y el PT, que votaron en contra de la reforma electoral. De acuerdo con las advertencias de la presidenta Claudia Sheinbaum, esta postura podría traducirse en una reconfiguración del mapa político nacional, con recortes presupuestales y la posible emergencia de nuevos partidos que debiliten a los actuales aliados de Morena.
Aliados en riesgo por desavenencias electorales
El PVEM y el PT, hasta ahora considerados aliados estratégicos de Morena en procesos presidenciales, podrían ver reducida su influencia tras su oposición a la reforma. Aunque ambos partidos han obtenido beneficios electorales al sumarse a la fórmula ganadora, ahora buscan consolidarse en los comicios intermedios mediante la obtención de alcaldías, gobernaturas y curules en congresos locales y federales. Sin embargo, su estrategia podría verse afectada por la llegada de al menos tres nuevos partidos políticos que competirán por el mismo electorado.
Se sabe que dos de estos nuevos institutos estarían liderados por personajes cercanos a Morena, lo que alimenta la percepción de que su intención es alinearse con el partido oficial en 2030. Esto colocaría al PVEM y al PT en una posición vulnerable, incluso desechable, dentro de la estrategia morenista a largo plazo.
El Plan B y su impacto en las instituciones electorales
El Plan B, según fuentes de Morena, se enfocaría en reformar las leyes secundarias, especialmente aquellas que regulan a los organismos electorales. Se argumenta que estas instituciones tienen funciones duplicadas con el INE y representan un alto costo para las finanzas públicas. Por ello, se prevé un recorte tanto en sus estructuras como en los salarios de sus altos funcionarios, lo que obligaría a estos a realizar más trabajo con menos recursos.
Además, se mantendrá el recorte al número de diputados plurinominales y al presupuesto destinado a los partidos políticos. Estas medidas afectarían principalmente a los partidos opositores y a los actuales aliados, mientras que Morena saldría fortalecido, ya que su predominio territorial le aseguraría ganar la mayoría de los distritos y, en los casos donde no llegue primero, ocupar el segundo lugar, lo que le garantizaría una curul adicional bajo la nueva fórmula.
Advertencias sobre el futuro democrático
Este escenario ha generado preocupación sobre la posibilidad de un retorno al modelo de partido único, ahora encabezado por Morena. Tal dinámica, señalan analistas, podría acortar el espacio democrático y limitar la pluralidad política. La única alternativa para contrarrestar esta tendencia sería una alianza amplia de todos los partidos de oposición capaz de enfrentar a Morena en 2027 y mantenerse unida para las elecciones presidenciales de 2030. Sin embargo, la falta de voluntad para acordar entre los partidos opositores mantiene latente el escenario de un régimen dominado por un solo partido.