En un intenso intercambio durante una mesa de análisis, los diputados Federico Döring del PAN, Laura Ballesteros de Movimiento Ciudadano y Arturo Ávila de Morena confrontaron sus posturas respecto al dictamen de la Reforma electoral que actualmente se discute en comisiones legislativas. El encuentro, marcado por interrupciones y duros cuestionamientos, evidenció la profunda división entre la mayoría oficialista y la oposición.
Críticas desde la oposición: reforma como herramienta de control
Ballesteros advirtió que la iniciativa promovida por el Ejecutivo carece de bases democráticas sólidas y está orientada a consolidar el poder del régimen en turno. Subrayó que una reforma genuina debería fortalecer la participación ciudadana y proteger a las instituciones de influencias del crimen organizado.
“Si nace del régimen una Reforma electoral para sostener el poder, pues es antidemocrática en sí misma… Esta iniciativa no está hecha para que el régimen pueda perder elecciones, está hecha para que se vaya a perpetuar”, sentenció Ballesteros.
Döring, por su parte, centró su crítica en el sistema de listas plurinominales, señalando que la propuesta favorece desproporcionadamente a entidades con mayor población, marginando a estados pequeños como Baja California Sur, Colima y Nayarit. Denunció que el diseño del mecanismo electoral no responde a principios de equidad ni representación real.
“Es una mentira, no van a escoger los ciudadanos, lo que están diciendo es que el estado machuchón en población va a arrasar al estado pequeño… el PAN está en contra por cómo se hizo, quién la hizo, por lo que incluyeron y por lo que dejaron de incluir en la Reforma electoral”, afirmó Döring.
Defensa oficialista: respaldo ciudadano y rechazo a privilegios
Arturo Ávila rechazó las críticas, argumentando que la oposición evita un debate técnico y opta por descalificaciones. En su intervención, destacó que la propuesta cuenta con amplio respaldo popular, citando encuestas sobre temas como la reducción de salarios en el INE y la elección directa de autoridades electorales.
“Nueve de cada 10 mexicanas y mexicanos piensan y están a favor de la Reforma electoral que presentó la presidenta Claudia Sheinbaum… (la oposición) no quieren debate para no hablar de la reforma electoral porque no les conviene, porque no quieren decir que no quieren perder los privilegios”, argumentó Ávila.
Desconcierto en la audiencia y falta de consenso
Luis Cárdenas, moderador del espacio, cerró el debate al reflejar el malestar del público, quien expresó a través de redes sociales su frustración por la ausencia de acuerdos y el bajo nivel del diálogo. Mientras Morena confía en avanzar rápidamente al pleno legislativo gracias a su mayoría, la oposición insiste en que el proceso ha sido opaco y excluyente, sin espacios reales de participación ciudadana.