El proceso de negociación en torno a la reforma electoral ha sufrido un fuerte revés tras la ruptura del diálogo entre el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum y los partidos aliados del PT y el PVEM.
Posturas encontradas en la mesa de negociación
Representantes de ambas fuerzas políticas afirmaron que únicamente aguardaban la presentación formal de la iniciativa presidencial para poder avanzar en las discusiones. Sin embargo, el martes se registró un quiebre definitivo cuando los delegados del PVEM y del PT abandonaron la mesa de trabajo, molestos por la insistencia del gobierno en incluir modificaciones que impactarían directamente en el financiamiento público a los partidos y en el sistema de representación proporcional.
La Presidenta Sheinbaum había presentado esa mañana los ejes centrales de su propuesta, que incluyen la reducción de costos en procesos electorales, la eliminación de listas plurinominales consideradas controladas por cúpulas, la facilitación del voto desde el extranjero y el impulso a mecanismos de democracia participativa.
Reorientación del enfoque gubernamental
En medio de la tensión, Pablo Gómez, encargado de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, recibió indicaciones precisas para retomar la versión original de la iniciativa, dejando de lado ajustes negociados previamente. Fuentes involucradas en el proceso confirmaron que, tras el rompimiento, no se han reanudado las comunicaciones durante la semana.
Ricardo Monreal, líder de la bancada de Morena en el Congreso, admitió que los acuerdos con los partidos aliados ya no son viables y convocó a una plenaria interna con el fin de consolidar el respaldo total a la propuesta presidencial, la cual se prevé sea enviada al recinto de San Lázaro en los próximos días.
Descontento en los partidos aliados
Según informaron fuentes del PVEM, el partido presentó múltiples propuestas durante las rondas de diálogo, las cuales no fueron consideradas ni incorporadas en las discusiones oficiales. Por su parte, el PT se opuso de forma contundente a las reducciones en diputaciones plurinominales y a los recortes al financiamiento partidista, aunque no presentó alternativas textuales propias.
Un punto que exacerbó las tensiones fue la falta de acceso a documentos formales durante las reuniones: los representantes de ambos institutos políticos solo recibieron lecturas verbales de los contenidos, sin poder revisar ni analizar los textos completos, lo que generó desconfianza y malestar.
A pesar del estancamiento, se mantiene la posibilidad de que, en el futuro, puedan darse votaciones puntuales que permitan a Morena avanzar en aspectos de la reforma que no afecten directamente los intereses del PT y el PVEM.