¿Escenario optimista o pesimista para la economía mexicana en 2026? Mientras los críticos del gobierno anticipan un avance mínimo del 1.3 por ciento, el gobierno de la 4T, encabezado por Claudia Sheinbaum, proyecta un crecimiento entre 2.5 y 3.0 por ciento. La brecha entre ambas previsiones no es solo técnica: representa una disyuntiva entre estancamiento y desarrollo sostenido, con profundas implicaciones sociales y políticas.
El verdadero costo del crecimiento insuficiente
Con una tasa de crecimiento poblacional cercana al 0.7 por ciento anual, México necesita superar ese umbral solo para evitar retrocesos en el bienestar general. Un avance del 3 por ciento, en cambio, permitiría, a lo largo de varios años, transformar las condiciones de vida de millones. “No se trata de un debate entre economistas”, señala el análisis, sino de la diferencia entre un país próspero y uno estancado.
El gobierno actual ha logrado redistribuir mejor la riqueza, pero hasta ahora no ha logrado expandir significativamente la economía. “Sin el aumento de la riqueza de un país no hay manera de sacar de la pobreza a la población, objetivo primordial de este movimiento político”, se advierte en la nota original.
Un giro inesperado en los indicadores
El último trimestre de 2025 marcó un cambio: en lugar del 0.9 por ciento esperado, el crecimiento fue del 1.6 por ciento, revirtiendo una tendencia negativa. Este repunte, aunque modesto, fue impulsado por un fenómeno clave: las exportaciones industriales no automotrices crecieron 27.2 por ciento. México se consolida como alternativa estratégica para Estados Unidos en su desacople comercial con China.
En 2025, las exportaciones a EU alcanzaron niveles récord, con un incremento del 7.6 por ciento anual. “Todo indica que esa tendencia seguirá vigente”, y el reto ahora es cómo convertir este auge en un motor para toda la economía.
El plan de Hacienda para reactivar la inversión
Este martes, la Secretaría de Hacienda presentó un plan de inversión pública y mixta por 5.9 billones de pesos para el periodo 2026-2030 —casi 60% del presupuesto anual total— enfocado en energía, infraestructura y comunicaciones. La meta es sentar las bases para una expansión sostenida.
“Atraer inversión privada no se logra con invitaciones, sino con reglas, proyectos bancables y un Estado que cumpla… Si esas piezas embonan, la inversión puede recuperar tracción y, con ella, el ritmo de la economía. Si no, las cifras quedarán como una promesa más en el archivo de los planes ambiciosos”, afirmó Enrique Quintana, director del diario El Financiero.
Apuestas políticas y un reto público
El escenario internacional, marcado por las políticas comerciales de Donald Trump, exige cautela. Sin embargo, hay indicios de que México podría aprovechar su posición geoeconómica. El gobierno apuesta por un modelo de coinversión, con mil 500 proyectos puntuales para atraer al sector privado, que ha estado paralizado.
Jorge Castañeda, por su parte, desafió a los optimistas: “Si no tengo razón, me inmolaré en la hoguera de la autocrítica. Espero que mis colegas actúen de manera correspondiente si acontece lo contrario”. El reto es claro: en enero de 2027, se sabrá si el PIB se acercó más al 1.3% o al 3%.
¿1.3 por ciento o 3 por ciento de crecimiento este año? ¿A cuál nos acercaremos más? Propongo que para enero de 2027 hagamos cuentas y las inmolaciones correspondientes.